Opinión > Artículos
Crisis Del Sistema Educativo:
La temida Tómbola y la educación particular subvencionada estancada
Por Paulina García H
El sistema de admisión escolar (SAE), más conocido como la Tómbola, ha demostrado el fracaso de los objetivos que buscaba; democratizar la educación pública y acortar las brechas sociales y educativas. A su vez, tampoco ha existido la voluntad para promover el desarrollo de los colegios subvencionados, preferidos por el 70,1% de las familias chilenas.
El año 2024 un total de 43.465 estudiantes quedaron sin establecimiento después de los primeros resultados del Sistema de Admisión Escolar (SAE), lo que se traduce en un 8,1% de los 563.353 que participaron del proceso. En el proceso de postulación para el año 2025, la situación cambió por completo al conocerse que hubo 63 mil inscripciones menos en el sistema SAE, popularmente conocido como “Tómbola”, lo que hace pensar que las familias ya no quieren o desconfían de la educación que el Estado les ofrece para sus hijos.
La problemática de Sistema de Admisión Escolar comienza en agosto, cuando las familias postulan a sus hijos a través de la página web del Ministerio de Educación. A la espera de los resultados , año a año se repiten los mismos temores; no quedar en la primera prioridad de postulación y tener que matricularse en el colegio de segunda, tercera, cuarta o quinta preferencia, quedar lejos de la casa, separarse de los hermanos o tener que matricularse en un colegio que ha mostrado no contar con la seguridad que todo alumno y familia merece. Junto a eso , el Estado tampoco a logrado asegurarle a los padres que sus hijos van a acceder a la educación.
El Sistema de Admisión Escolar (SAE), conocido popularmente como “Tómbola“ se implementó el año 2016 y su objetivo fue “entregar más justicia al sistema, pues centraliza y digitaliza las postulaciones a colegios que reciben subvenciones del Estado (públicos y particulares subvencionados), eliminando las entrevistas a los padres, las pruebas de admisión, las filas en los establecimientos y la presentación de antecedentes.”
A través de este sistema , las familias pueden encontrar toda la información de los colegios que les interesan; el proyecto educativo, reglamento interno, actividades extracurriculares, aranceles, entre otros. En base a ello se realizan las postulaciones en orden de preferencias.
Posteriormente, el Ministerio de Educación ejecuta un proceso (algoritmo) en el que pondera estadísticamente diversos criterios de prioridad (por ejemplo, hermano o hermana en el establecimiento al que se postula, 15% de estudiantes prioritarios, hijos de funcionarios del establecimiento o son exalumnos del establecimiento). El ministerio de educación asigna a cada uno de estos criterios un peso específico o nivel de importancia. Como resultado el sistema arroja una asignación de establecimiento educacional a cada postulante, idealmente dentro de sus preferencias.
Pero los padres, madres y tutores se sienten frustrados al tener que matricular a un hijo en un colegio asignado por el Estado. En sí mismo el SAE puede tener errores, como los criterios de preferencia o la importancia que centralizadamente el Mineduc otorga a cada uno. Sin embargo, cualquier sistema de admisión escolar centralizado estará destinado a arrojar resultados frustrantes si tenemos en cuenta que los establecimientos educacionales preferidos por los postulantes no tienen las vacantes necesarias , que de acuerdo al último proceso de admisión escolar , correspondían en un 70,1% a colegios particulares subvencionados.
El problema se inició durante el segundo gobierno de la presidenta Bachelet con la reforma a la ley de educación en donde se produjo el estancamiento de estos establecimientos público-privados, poniéndole todo tipo de trabas, burocracia y restricciones al sistema subvencionado de educación.
Todos coincidimos en que las políticas e iniciativas educacionales de los últimos años no han logrado la reactivación que las autoridades se comprometieron. La discusión se ha centrado más bien, en si el rol le corresponde mayoritariamente al Estado o a los privados. Las prioridades además, han estado en la educación superior ; la gratuidad, la condonación del CAE y la implementación del nuevo programa FES.
Con respecto a la educación pública escolar, el SAE como sistema de asignación y admisión escolar centralizado y diseñado algorítmicamente , parece estar destinado al fracaso. La “tómbola” , no ha cumplido con la democratización de la educación ni el anhelo de acortar las brechas sociales y educativas. Éste sistema choca con la realidad de que los padres esperan para sus hijos la mejor educación, y ésta no la están encontrando en los colegios públicos que se les asignan y que en muchos casos no les aseguran que las condiciones para que sus hijos se escolaricen sean seguras y permanentes. Por otra parte, la creación de nuevos establecimientos de excelencia no parece existir , ni tampoco la voluntad de promover el desarrollo de los colegios particulares subvencionados.



