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¿La Escuela es una Guardería?

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¿La Escuela es una Guardería?

Por Paulina García H

La sociedad bien hace en exigir que sus derechos sean respetados , sin embargo no parecen comprender que cada uno de ellos involucra responsabilidades. Es por esto que la educación no puede delegarse por completo en las instituciones escolares; los padres tienen un rol activo y continuo en el acompañamiento del aprendizaje y el desarrollo de sus hijos.

El derecho preferente de los padres para educar a sus hijos va estrechamente unido al derecho de los hijos a ser educados por sus padres.

Sin embargo, la tendencia actual ha ido instalando la idea de una sociedad enfocada solo en los derechos, exigiendo de la escuela toda la responsabilidad de educar a los hijos y de estar a cargo de sus múltiples dificultades. En innumerables casos los padres no participan del proceso escolar de sus hijos. Los apoderados parecen desconocer que su participación es necesaria y es parte de ese derecho sobre la educación de sus hijos.

Según el Informe de Resultados Cuenta Pública Participativa 2023 del Mineduc, un 60% de los padres asiste a las reuniones escolares y alrededor de un 10% participa directa o indirectamente en las actividades de los Centros de Padres.

Por otro lado, según el informe Education at a Glance 2024, el promedio de asistencia a las reuniones escolares en países de la OCDE es de un 75% y la participación en las actividades de los centros de padres promedia un 55% aproximadamente.

Aunque estos números no miden exactamente la participación de los padres en la educación de sus hijos, sí reflejan razonablemente la relación en que se encuentra la realidad chilena respecto del resto de los países de la OCDE.

Algunos de los factores que se asocian a esta desconexión escuela/padres/hijos, es la falta de tiempo, los costos asociados para  una mayor participación en las actividades de la comunidad (transporte, materiales, tiempo perdido de trabajo, etc) ,  la idea de que el colegio es el único responsable de la educación de los hijos, la escasa   comunicación entre la escuela y la familia o muchas veces obedece a que padres priorizan su propio desarrollo profesional o personal, dejando poco tiempo para involucrarse activamente en la educación.

El involucramiento parental actúa como un factor protector frente a problemas de salud mental.(1)

Independientemente de las causas que originan una baja participación, los efectos negativos de la desconexión parental con los procesos y realidades de  los niños son graves. Los más recurrentes son el menor rendimiento escolar y las dificultades de tipo emocional y conductual como agresividad, aislamiento social e hiperactividad.

A nivel más general, existen bastante evidencia que muestra la relación de la baja participación parental con problemas que afectan hoy al sistema educativo chileno, como los altos niveles de violencia, deserción escolar y menores involucrados en narcotráfico y delitos , especialmente en contextos vulnerables.

Según el Informe de Convivencia Escolar 2023 del MINEDUC, un 76% de los estudiantes reportó haber presenciado o experimentado situaciones de violencia escolar. Los establecimientos con baja participación parental tienden a registrar mayores índices de conflictos al interior de los establecimientos. Por su parte, en 2023 el MINEDUC reportó una tasa de deserción del 3,6% en enseñanza media, lo que equivale a más de 39.000 estudiantes. En todas estas  situaciones, la  falta de apoyo familiar fue identificada como un factor clave en este fenómeno.

Por lo tanto, la educación no puede delegarse por completo en las instituciones escolares; los padres tienen un rol activo y continuo en el acompañamiento del aprendizaje y el desarrollo de sus hijos. La educación requiere el intercambio de todos los actores de la comunidad.

(1) Neva Milicic, psicóloga Universidad Católica de Chile.

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